Mañana

Cuando despunta el sol y se asoma por un momento breve en el este, las cosas se iluminan de otro modo, coexisten con la penumbra. Desprenden los objetos una sombra cansina, despojada de toda culpa. Las sombras de las cosas proyectan fantasmas. Y hay una paz desconsoladora. Porque las sombras de esa hora invocan las promesas rotas, las expectativas inconclusas y las ilusiones que, mutuamente sentidas, no alcanzaron a realizarse porque alguna de las partes ve la fantasmagoría que sólo a esta hora se mira en la realidad. La hora de las sombras azules es la hora del sigilo emocional, la esperanza de un día preñado y la avidez de decirlo todo, de tajo, para en la noche, cuando las sombras no existen más, uno pueda existir tranquilamente y sin fantasmas.

Sobre la evolución de materia.

¿Alguna vez habías pensado que tu conciencia, tu vida y todo tu ser, es producto de un largo camino recorrido por toda la materia que te compone y que, un día, se amalgamo en un cuerpo que te pertenece y llamas yo?

Asumiendo que concedieras este supuesto, la vida humano no sería individual, como nos han dicho la mayoría de las veces, sino que siempre, necesariamente, estaríamos participando de una tensión entre esa historia concatenada y resuelta en un sujeto histórico, y el presente que siempre se abre como novedoso a esa configuración histórica precisa.

Es curioso, pues, pensar que todo lo que creemos que somos ya está dado en las condiciones que nos forman desde el principio de la evolución de la materia hasta la actual evolución de la conciencia-intencional. Si pudieramos presentar gráficamente la relación entre dicha conciencia, describiríamos una esfera cuyo centro es la conciencia y la periferia el horizonte de eventos cognoscibles. Además, dicha esfera no tendría límites de conectividad entre los puntos que ella contuviera, debido a que dichos puntos son parte también de lo que ocurre en el centro: la conciencia del mundo, en última instancia. Deberíamos también agregar una dimensión de movimiento donde la esfera siempre se encuentra en expansión; su horizonte siempre se amplía y se transforma; aunque algunos de los eventos cognoscibles caigan en el olvido, habrá otros nuevos que se manifiesten para completar el cuerpo geométrico.