El futuro y el olvido.

Es curioso comparar la omnisciencia divina con el internet. Así, los dioses de hoy son, entre otros, Google -Rey de todos los dioses- Wikipedia -emperatriz de la Verdad-, Facebook – Hermes-digital-, etc..

Así, llegará el día en que existirá un buscador superior a Google y, por ende, lo destrone; abriéndole el vientre y reduciéndolo a miserables migajas de unos y ceros, quedando posibilitado para tomar nuevamente el poder. Este dios tendrá una característica primordial sobre todas las otras: ser un omnisapiente que, además de conocer todo contenido “popular” en internet, encontrará todo lo que cada usuario (conciencia) publica “en la nube” y todo lo que deja como privado en su memoria física. Ese día se inaugurará un nuevo siglo; todos sabremos de todos, todos, además, comprenderemos mejor a todos. Se trata del paraíso de la ‹‹reducción>> de la distancia hermenéutica por excelencia. Ese día se abrirá la posibilidad de hacer epoché a este mundo y, entonces, generar uno nuevo y completo.

Me gustaría ver ese espíritu hegeliano-virtual corriendo libre e imponente, por la ecúmene global.