Revivir el tiempo.

 

                                                                                                              

“Los relojes aniquilan al tiempo… el tiempo estará

muerto mientras esté haciendo  ‘click’ en los pequeños engranes;

 sólo cuando  se detiene el reloj,  el tiempo vuelve a la vida.” – William Faulkner.

 

EL problema del tiempo nos incumbe a todos los habitantes de este circo llamado mundo. No es que Faulkner pudiera detectar una curiosidad del tiempo que no haya sido observada por cualquiera de los mortales. Acaso sus bellas palabras nos hacen notar de manera clara que el tiempo es una cosa que no comprendemos, pero que está viva, ahí, en algún lugar. El problema del tiempo es uno de los mayores enigmas para la ciencia y la filosofía; los artistas y los artesanos; los burgueses y los proletarios. Y esto porque, de hecho, ya siempre, hemos vivido inmersos en el tiempo desde que tenemos conciencia.

Escuchamos que el invierno será más frío, que la Eurocopa se juega en el 2012, que tenemos que entrar a trabajar a las ocho de la mañana, que tenemos veinte años de edad, etcétera. Nos referimos al tiempo con tanta familiaridad que no necesitamos explicárnoslo. Extrañamente, confiamos en lo que nuestros ancestros, desde nuestros padres hasta nuestros tatarabuelos, nos legaron como tiempo. El tiempo, pensamos, es un útil más dentro de nuestra estancia en la tierra, y sirve para medir un movimiento, un intervalo o un ciclo.

Pero la pregunta aquí no es un ambiguo “¿Qué es el tiempo?” sino, más bien, ¿Qué significa el tiempo? ¿Cómo se vive el tiempo? ¿Cómo nos influye éste?, porque es cierto que, de algún modo, ese ente tan cercano y tan lejano, cambia nuestra percepción del mundo y también de la realidad que nos rodea. Donde quiera que el Sr. Cronos se encuentre, marca una pauta, una relación, un cambio de estado y una constancia en nuestra mera existencia.

Phil Zimbardo, profesor de la universidad de Stanford, tiene una posible respuesta a estas preguntas.[1] No sólo se atreve a decir que el tiempo es un fenómeno importantísimo para nuestra conciencia y nuestra psique sino que, realmente, el tiempo afecta en el cómo nos relacionamos con los demás en una geografía particular de nuestro planeta. Al realizar ciertos estudios para probar la relación que existe entre la manera de vivir y concebir el tiempo, en distintos puntos cardinales, y cómo estos influyen en nuestros patrones de comportamiento cotidiano, Zimbardo encontró que, según cómo hayamos aprendido a concebir al tiempo, así será de importante en nuestras vidas. Por ejemplo, en México, nuestro modo de vivir el tiempo, estadísticamente, es centrados en el presente. Lo que hagamos hoy, ahora, es lo que importa. Somos una sociedad narcisista en el sentido de que vivimos el tiempo de manera egoísta y queremos explotar el instante sin ver nuestra historia ni nuestro futuro. México, el país del “mañana”, donde la fiesta no muere, donde lo que importa es pasarla bien. En resumen, junto con el Dr. Robert Levine, Zimbardo afirma que el tiempo, además de una dimensión matemática, física o psicológica, es una dimensión cultural. Esto quiere decir que el tiempo posee un significado de peso en nuestro desempeño diario. O más bien, que el tiempo es sentido en el más estricto de los significado. Sentido de nuestra vida y de nuestras acciones. El tiempo mismo es poder. Poder social que funge como aquel magneto que nos fuerza a abrirnos camino en este planeta.

Entonces, reconociendo esta dimensión cultural del tiempo, podemos dejar como ejercicio algunas preguntas para la reflexión: ¿Cómo concibo yo el tiempo y cómo me impulsa a actuar? ¿Es cierto que los mexicanos (al menos la gran mayoría) vivimos de manera narcisista nuestro tiempo? ¿Cómo podemos revivir nuestro tiempo, hacer que los relojes paren, y resignificar nuestra existencia a partir de esta toma de conciencia?

Finalmente, el ciudadano común, en su más íntima experiencia, sabe que el tiempo apremia de alguna manera. Si no, entonces castiga.


[1] Conferencia en TED Talks: “The secret powers of time”. Recomiendo ampliamente la versión de RSA en: http://www.youtube.com/watch?v=A3oIiH7BLmg.

*Artículo para revista local, nunca publicado. Ahora ve la luz en El Relámpago.

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